Nunca habría pensado que tres preguntas un primer día de clase me pudieran dejar tan desencajada. La reflexión no era ya la decisión de estudiar este máster, que se sale un poco de lo que una habría pensado hace ya algún tiempo, sino para qué¿? y saber que mis decisiones de ahora podrían marcar a otras personas, unos futuros alumnos a los que ahora mismo vemos muy lejanos, pero que podrían estar ahí algún dia...
Mis respuestas a las tres preguntas fueron: no lo sé. Es decir, sé lo que es un educador artístico en un contexto en el que yo me he movido, hace ya algún tiempo. Y sé que no me gustaba cómo tendían a desarrollar la materia y las clases, pero nunca me había parado a reflexionar cómo se podría hacer mejor. Coincido con muchos de mis compañeros en pensar que la educación artística debería ser educar una sensibilidad, una visión alternativa y complementaria de la realidad. Una herramienta más para desenvolverse en la vida, no es ninguna inutilidad si les enseñamos a analizar la realidad desde un punto de vista artístico y creativo...pero ¿cómo? Bueno, eso se va a ver a lo largo de las clases.
Una segunda reflexión se propuso en torno al arte, artista y manifestación estética.
De las cuestiones planteadas en clase, las que más me han hecho reflexionar han sido las siguientes:
¿Se encuentra goce estético en relación a imágenes impactantes, por ejemplo en las del 11 de septiembre? Es cierto que si no supiéramos que las imágenes son reales, estas producen cierto goce estético, impactan y hacen que no podamos dejar de verlas. Si la imagen está descontextualizada podemos percibirla como objeto estético, porque provoca nada más que por el hecho de ser percibida.
¿En qué grado está relacionado el arte con la belleza? En el mundo antiguo el concepto de belleza reunía el equilibrio y complementaba o era sinónimo del bien y la verdad. El arte de nuestros días o lo que entendemos por él ya no responde a un canon de belleza predeterminado, sino que pretende transmitir, tiene una intención y es una forma de expresión que no siempre se mueve con el ánimo de seducir, sino de provocar.
¿Es necesaria la técnica para que un objeto sea considerado objeto artístico? Esta no es una condición sinequanum, conocer las herramientas aporta libertad, pero el arte es ante todo un medio de expresión.
¿La originalidad es condición de la obra de arte? Aquí el profesor comparaba la película "psycho" de Gus Van Sant, con la de "psicosis" que es la original. Mi punto de vista me hace pensar que la obra de arte debe ser original, es cierto que lo original de la película psycho es la pretensión de copiar la de Hitchcock plano a plano, pero para mí cuando pienso en el arte pienso en creatividad y originalidad, y eso debe ir unido.
¿Hay una esencia del arte? Es cierto que la actividad artística la mantienen todas las culturas, pero pienso que cada cultura tiene su punto de vista diferente. Incluso hay diferencias hoy en día en nuestra cultura acerca de obras que se consideran obras de arte por los críticos o por grupos y que los demás no lo entendemos como tal.
Mi visión es la siguiente:
El arte debe ser la expresión de una idea a través de un acto o un objeto, con la intención de producir una emoción en el que lo contempla o recibe. El hecho de realizar el arte es lo que se percibe como manifestación estética.
Dependiendo del observador, la manifestación estética puede provocar algún tipo de reacción o no. No todas las obras se hacen para gustar, y no todos los que experimentan el arte tienen el mismo bagaje cultural; por lo que las percepciones van a ser diferentes. El arte es ante todo una forma de expresión, y en última instancia una forma de comunicación.
En cuanto a cómo enseñarlo, es lo que vamos a ver a lo largo de las sesiones, no paro de pensar que enseñar el arte, a entenderlo y a expresarlo (en el fondo a comunicarse), es una misión difícil y complicada, pero es cierto que las visiones de hoy son diferentes a las de antes.
Puede ser una utopía, pero desde hace algunos días tengo una frase en la cabeza. La tomo prestada de la película Noviembre, de Achero Mañas, que a su vez la tomaba prestada de un poema de Gabriel Celaya: "El arte es un arma cargada de futuro".
La película trata de un grupo de teatro que entiende éste como una forma de comunicación que va más allá del escenario, que entiende que el teatro debe ser un instrumento de comunicación entre los hombres para hacerlos mejores, para que se sientan vivos, un arte libre, un medio para cambiar la sociedad y con ella el mundo. Esto podría ser la educación artística también, un instrumento para cambiar a la sociedad, como dicen ellos "El arte es un arma cargada de futuro". El poema de Celaya hablaba sobre la poesía, pero creo que fácilmente podemos sustituir POESÍA por ARTE en lo que él expresa tan bien. Aquí os lo dejo:
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Gabriel Celaya.